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viernes, 23 de junio de 2017

Características de una buena autoestima

Branden, (1997), señala que la autoestima es “esencial para el ser humano e imprescindible para que éste pueda funcionar y comportarse de forma adaptada y equilibrada”. Es, una poderosa necesidad humana que conlleva lo siguiente:

1.     Tener confianza en la propia capacidad de pensar y afrontar los desafíos de la vida.

2.     Tener confianza en el derecho a ser felices, el sentimiento de ser dignos, de merecer, y tener capacidad para afirmar nuestras necesidades y disfrutar de lo conseguido con nuestro esfuerzo.

Hoy vamos a enumerar algunas de las características que podemos destacar de las personas que tienen una autoestima adecuada.

Es tolerante consigo misma y con los demás. La persona que se valora positivamente también valora positivamente a los demás.

Acepta sus limitaciones y actúa con seguridad. Se considera dueña y responsable de su comportamiento, no identifica como responsable de sus fracasos a agentes externos a él. Acepta las críticas y sugerencias de los demás sin el temor a disminuir su autoestima, porque entiende estos comentarios como aspectos a mejorar o cambiar.

Es asertivo. Hace compatible la defensa de sus derechos y necesidades con el respeto a los derechos de los demás. Se muestra segura y estable en sus relaciones personales. La valoración que los demás hacen de su conducta las usa de referencia no como determinante. Tiene la sensación de autocontrol emocional, y se permite expresión de sentimientos y emociones agradables y desagradables hacia los demás y hacia ellos mismos.

Genera conductas sanas, productivas y equilibradas. En situaciones de amenaza o experiencias de fracaso, las personas con una adecuada autoestima tienden a utilizar estrategias favorables para manejar esas situaciones.


¿Cómo crees que es tu autoestima?


lunes, 19 de junio de 2017

Sectas: ser lo que no eres, creer en lo que otros creen


Según la definición de Carmona Gallego y cols. (1989), una secta es…

Movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural… que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control, destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo (poder y dinero), provocando a sus adeptos una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar o social.

¿De qué estrategias se ayudan las sectas para funcionar y seguir uniendo personas a su movimiento?
 

1.       Formato grupal. Esto facilita el que la persona se sienta parte de algo y que establezca vínculos afectivos que no quiere perder, junto con la presión de grupo y la necesidad que tenemos todos de sentirnos aceptados.

2.       Love bombing o bombardeo de amor, se acentúa la atención, apoyo y cariño mostrado por la persona que se espera que se una en el inicio; lo que fomenta el aumento de autoestima del nuevo miembro, aunque cuidado con esto ¡ojo! Porque hacen que este autoestima esté ligado a los componentes de la secta, por lo tanto esta persona tendrá que mantenerse en el grupo para seguir teniendo un nivel de autoestima adecuado.

3.       Refuerzan y premian las muestras de interés o de subordinación a las creencias y líderes de la secta, aunque sea de forma sutil.

4.       Se  busca que se sienta culpable por haber vivido hasta ahora incumpliendo los valores del grupo al que ahora pertenece.

5.       Se reduce el pensamiento crítico, cualquier duda o planteamiento de la validez de las creencias es visto y tratado como traición.

6.       Se plantean objetivos poco realistas para generar sentimientos de culpa en la persona.

Una vez expuesto esto, seguro que a muchos nos vienen a la cabeza las típicas sectas de películas, pero realmente es difícil saber dónde está el límite (cómo en la mayoría de las cosas). Espero que os haya resultado interésate el tema, buen lunes!!

viernes, 5 de mayo de 2017

Operación bikini vs operación felicidad

Buenas tardes chic@s. Se está acercando el verano, y eso se nota. Se nota en la calle, se nota en la tele, se nota en todas partes. Empiezan a invadirnos anuncios para preparar la operación bikini: adelgazar, depilación, ropa, etc. Utilizar este tipo de servicios y productos más que una elección parece una obligación. Es raro encontrar a alguien que no realice algún tipo de ritual relacionado con “la operación bikini”. Pero, ¿lo hacemos por salud o por obligación?

La sociedad está fomentando y concienciando de la necesidad de llevar un estilo de vida saludable. Tener una alimentación sana, practicar habitualmente ejercicio físico, respetar las horas de sueño y descanso, y, en definitiva, adquirir una serie de habilidades y rutinas que nos permitan llevar un estilo de vida lo más saludable posible. Pero, ¿hasta qué punto la obsesión por tener una determinada silueta para un momento del año concreto es sano? No os resultará raro que crea que este tipo de dietas milagros, tés adelgazantes, batidos sustitutivos, atracones de ejercicios, etc. no me parecen la opción más sana.

Cuando uno toma la decisión de llevar un estilo de vida más saludable lo hace por voluntad propia, porque cree que es la mejor opción. No lo hace por cumplir las expectativas de los demás, por lo que piense la gente cuando los vean en la playa o en la piscina o en las fotos de sus redes sociales. Si llevas un estilo de vida saludable te sentirás más satisfecho porque estarás cumpliendo un objetivo que para ti es importante y estarás cumpliendo tus expectativas. Además, la práctica de ejercicio te hará sentir más fuerte y más sano. Cuando nos sentimos más sanos también sentimos que tenemos mejor aspecto.

Por lo tanto, no tienes que cumplir los estereotipos ni las expectativas de nadie para sentirte bien. Ponte tus propios objetivos, cúmplelos, y disfruta de todos los buenos momentos que te puede dar esta época del año tan agradable.

Que no te engañen el cerebro. Hacer una operación bikini no te hará más feliz.





lunes, 1 de mayo de 2017

Caperucita roja

Algunas áreas que se trabajan en terapia son: autoestima, empatía, cambiar el punto de vista, distinguir los hechos objetivos de las interpretaciones subjetivas, la importancia de escuchar a los demás para comprenderles...
Para ello, por lo menos en mi caso, en muchas ocasiones utilizo este cuento. La historia de caperucita roja contado desde el punto de vista de "EL MALO", es decir, del LOBO.
Puede que al leerlo comprendamos un poco mejor que cada uno actuamos por y para nosotros mismos, por aumentar los aspectos positivos en nuestra vida y evitar o rechazar aquellos que nos generan malestar. Todos nos protegemos, y de ahí, los mecanismos de defensa.
 
 
¿Qué pasaría si en lugar de escuchar la versión de caperucita roja le preguntáramos al lobo?
 
El bosque era mi hogar. Yo vivía ahí y me preocupaba por él, trataba de tenerlo cuidado y limpio.
Un día soleado mientras estaba limpiando basura que acampantes habían dejado, escuché pasos. Me escondí detrás del árbol y vi a una pequeña niña viniendo por el camino, trayendo una canasta
Sospeché de la pequeña niña a primera vista porque ella vestía muy lujosamente, toda de rojo y su cabeza estaba cubierta para que nadie supiese quién era. Naturalmente me detuve a observarla y le pregunté quién era, de dónde venía y todo eso. Ella me contó un cuento acerca de ir a la casa de su abuela, con la canasta del almuerzo. Parecía básicamente una persona honesta, pero ella estaba en MI bosque y con una apariencia sospechosa con ese extraño gorro encima; entonces decidí enseñarle cuán peligroso era atravesar el bosque vestida tan lujosamente. La dejé seguir su camino pero corrí rápido a la casa de la abuela. Cuando ví a la agradable señora le expliqué mi problema y ella acordó conmigo en que su nieta necesitaba aprender una lección. La señora anciana acordó quedarse afuera, en la sombra, hasta que yo la llamase, en realidad se quedó debajo de la cama. Cuando caperucita llegó yo la invité al dormitorio, pues yo estaba en la cama vestido como una abuela.

La chica entró con sus mejillas rosadas y dijo algo desagradable acerca de mis orejas. Yo había sido insultado antes y tratando de poner lo mejor de mi, sugerí que las orejas grandes servían para escucharla mejor; mi intención era decirle que yo quería escucharla y prestarle mucha atención a lo que estaba diciendo, pero ella dijo otra frase insultante acerca de mis ojos saltones. Ahora uds. pueden llegar a entender cómo me estaba sintiendo acerca de esa chica que parecía tan agradable pero que en realidad era una persona tan desagradable. Sin embargo, seguí con mi política de poner la otra mejilla, entonces le dije que los grandes ojos me servían para poder verla mejor a ella. Su siguiente insulto realmente me dolió. Yo siempre tuve problemas de tener grandes dientes y esta pequeña niña me insultó acerca de ellos. Yo sé que debí haberme controlado más pero bajé de la cama y le dije que mis dientes me ayudarían a comerla mejor.

Ahora, déjenme explicarles, ningún lobo podría comer nunca a una pequeña niña, todos sabemos esto, pero la Caperucita loca comenzó a correr alrededor de la casa gritando. Yo corría detrás de ella, tratando de calmarla, me había sacado la ropa de la abuela, pero esto lo único que hizo fue empeorar aún más la situación: se abrió la puerta y un enorme leñador estaba ahí con su hacha, mirándome, fue claro para mí ver que yo estaba en problemas y me fui por una ventana que había detrás de mí. Quisiera decirles que este fue el final pero la abuela nunca va a contar mi lado de la historia. Al poco tiempo se empezó a decir que yo era impulsivo y todos comenzaron a evitarme. No sé más acerca de la pequeña niña con su linda Caperucita Roja, pero yo, nunca más volví a ser feliz.
 
Como conclusión me gustaría acabar con una frase, o mejor un dicho.
"NI LOS BUENOS SON TAN BUENOS NI LOS MALOS TAN MALOS"
 
Todos hacemos cosas "buenas" y "malas" (entrecomillado porque de cada uno entiende por bueno o malo unas conductas o actitudes) por lo tanto es difícil calificar entre buenos y malos, no es tan sencillo como en las películas de héroes o villanos, o por lo menos tal y como nos las plantean.
Las personas que disfrutan simplemente por el dolor de los demás son los conocidos como "antisociales" o "psicópatas", el resto de las personas cuando hacemos daño a los demás muchas veces es por protegernos a nosotros mismos, y a veces incluso lo hacemos de forma automática e inconsciente, pro ejemplo: cuando descalificamos o insultamos en discusiones, lo hacemos porque nos sentimos atacados y necesitamos defendernos.