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viernes, 5 de mayo de 2017

Operación bikini vs operación felicidad

Buenas tardes chic@s. Se está acercando el verano, y eso se nota. Se nota en la calle, se nota en la tele, se nota en todas partes. Empiezan a invadirnos anuncios para preparar la operación bikini: adelgazar, depilación, ropa, etc. Utilizar este tipo de servicios y productos más que una elección parece una obligación. Es raro encontrar a alguien que no realice algún tipo de ritual relacionado con “la operación bikini”. Pero, ¿lo hacemos por salud o por obligación?

La sociedad está fomentando y concienciando de la necesidad de llevar un estilo de vida saludable. Tener una alimentación sana, practicar habitualmente ejercicio físico, respetar las horas de sueño y descanso, y, en definitiva, adquirir una serie de habilidades y rutinas que nos permitan llevar un estilo de vida lo más saludable posible. Pero, ¿hasta qué punto la obsesión por tener una determinada silueta para un momento del año concreto es sano? No os resultará raro que crea que este tipo de dietas milagros, tés adelgazantes, batidos sustitutivos, atracones de ejercicios, etc. no me parecen la opción más sana.

Cuando uno toma la decisión de llevar un estilo de vida más saludable lo hace por voluntad propia, porque cree que es la mejor opción. No lo hace por cumplir las expectativas de los demás, por lo que piense la gente cuando los vean en la playa o en la piscina o en las fotos de sus redes sociales. Si llevas un estilo de vida saludable te sentirás más satisfecho porque estarás cumpliendo un objetivo que para ti es importante y estarás cumpliendo tus expectativas. Además, la práctica de ejercicio te hará sentir más fuerte y más sano. Cuando nos sentimos más sanos también sentimos que tenemos mejor aspecto.

Por lo tanto, no tienes que cumplir los estereotipos ni las expectativas de nadie para sentirte bien. Ponte tus propios objetivos, cúmplelos, y disfruta de todos los buenos momentos que te puede dar esta época del año tan agradable.

Que no te engañen el cerebro. Hacer una operación bikini no te hará más feliz.





lunes, 27 de marzo de 2017

RELACIÓN TABACO-ANSIEDAD


Actualmente está muy a la orden del día hablar de los efectos negativos que tiene en nuestra salud el consumo de tabaco, para no extenderme mucho en este aspecto, ya que se puede consultar en diversos enlaces de internet que os dejaré abajo, así que me limitaré a compartir con vosotros está posible relación que ya cuenta con un gran número de estudios a favor y que se sigue investigando sobre ello.

Una vez dicho esto, una idea muy extendida es “fumo porque me relaja”, “cuando no fumo me pongo muy nervioso”

La Teoría más extendida en este momento para explicar la relación entre dificultades en la gestión emocional (ansiedad o depresión principalmente) y el consumo de tabaco, es la de los autores Leventhal y Zvolensky. Ellos proponen que entre el consumo de tabaco y las dificultades emocionales se encuentran 3 factores, uno de ellos es la sensibilidad a la ansiedad.

Según la cual aquellas personas que tengan mayor nivel en este factor  obtendrán un beneficio o refuerzo mayor al fumar, y por lo tanto será más probable que fumen.



¿Cómo saber si una persona tiene una alta sensibilidad a la ansiedad?

Estas personas tienden a malinterpretar las sensaciones que provoca la ansiedad, percibiéndolas como amenazantes. Relacionan mentalmente las “sensaciones físicas Desagradables” con “malo/peligroso”. Lo que tiene como consecuencia aumentar la ansiedad que se siente inicialmente y generar rechazo o aversión hacia estas sensaciones corporales.

¿Por qué es importante esto?

Porque al final estamos utilizando una herramienta (el tabaco) para reducir el malestar emocional, cuando en realidad la consecuencia a largo plazo es que atribuirle al tabaco esta función lo que hace es aumentarnos la ansiedad y la dependencia a esta “herramienta”, es decir, cada vez que se nos presente una situación estresante es probable que utilicemos el “comodín” o alivio del tabaco a corto plazo, mientras que a largo plazo puede generarse una dificultad emocional mayor.

Para terminar me gustaría recalcar un mito que suele girar con respecto a este tema es “el tabaco relaja”:

·         El tabaco no relaja, cuando ya tenemos llevamos fumando algún tiempo se genera una dependencia física a los cigarrillos, es decir, nuestro cuerpo nos pide que sigamos metiendo esa sustancia en el cuerpo con sensaciones similares a la ansiedad, que son conocidos como síndrome de abstinencia. Lo que ocurre es que cuando fumamos esta ansiedad desaparece, pero no es una ansiedad que existiera antes de empezar a fumar sino una que a parece a consecuencia de ello.

·         Por otro lado como decíamos arriba, el interpretar las sensaciones físicas de la ansiedad como peligrosas la aumenta, si aprendemos que esto se puede calmar con tabaco, recurriremos a él cuando nos sintamos ansiosos.