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lunes, 19 de junio de 2017

Sectas: ser lo que no eres, creer en lo que otros creen


Según la definición de Carmona Gallego y cols. (1989), una secta es…

Movimiento totalitario, presentado bajo la forma de asociación o grupo religioso, cultural… que exige una absoluta devoción o dedicación de sus miembros a alguna persona o idea, empleando técnicas de manipulación, persuasión y control, destinadas a conseguir los objetivos del líder del grupo (poder y dinero), provocando a sus adeptos una total dependencia del grupo, en detrimento de su entorno familiar o social.

¿De qué estrategias se ayudan las sectas para funcionar y seguir uniendo personas a su movimiento?
 

1.       Formato grupal. Esto facilita el que la persona se sienta parte de algo y que establezca vínculos afectivos que no quiere perder, junto con la presión de grupo y la necesidad que tenemos todos de sentirnos aceptados.

2.       Love bombing o bombardeo de amor, se acentúa la atención, apoyo y cariño mostrado por la persona que se espera que se una en el inicio; lo que fomenta el aumento de autoestima del nuevo miembro, aunque cuidado con esto ¡ojo! Porque hacen que este autoestima esté ligado a los componentes de la secta, por lo tanto esta persona tendrá que mantenerse en el grupo para seguir teniendo un nivel de autoestima adecuado.

3.       Refuerzan y premian las muestras de interés o de subordinación a las creencias y líderes de la secta, aunque sea de forma sutil.

4.       Se  busca que se sienta culpable por haber vivido hasta ahora incumpliendo los valores del grupo al que ahora pertenece.

5.       Se reduce el pensamiento crítico, cualquier duda o planteamiento de la validez de las creencias es visto y tratado como traición.

6.       Se plantean objetivos poco realistas para generar sentimientos de culpa en la persona.

Una vez expuesto esto, seguro que a muchos nos vienen a la cabeza las típicas sectas de películas, pero realmente es difícil saber dónde está el límite (cómo en la mayoría de las cosas). Espero que os haya resultado interésate el tema, buen lunes!!

viernes, 26 de mayo de 2017

¿Cómo te puedo ayudar?

A veces como la amiga psicóloga, mis amigos me preguntan cómo pueden ayudar a otros amigos y familiares cuando están pasando por un momento difícil. La pregunta que más me repiten es “¿y yo qué le digo?”. Es difícil saber qué decir o cómo actuar para consolar a alguien cuando está pasando por una situación difícil o dolorosa, ya que no todo el mundo afronta igual los problemas y no tienen las mismas necesidades. Hoy vamos a reflexionar sobre cómo podemos aportar nuestro granito de arena para ayudar a nuestros seres queridos en malos momentos.

En estos casos es muy importante escuchar sin juzgar. Acoger a la persona y que se sienta escuchada, que sienta que nos importa. Muchas veces no tenemos en cuenta que no todo el mundo busca una solución cuando cuenta que tiene un problema, sino que quiere sentirse escuchado y comprendido por otro. Darle su espacio para que hable y que sienta que nosotros estamos ahí.

No juzgar las emociones de los demás es algo realmente complicado. Normalmente cuando nos encontramos con alguien que se siente triste o enfadado, solemos decirle “No estés triste/no te enfades/ no te preocupes”. Muchas veces lo decimos por nuestra baja tolerancia a este tipo de emociones. Otras porque realmente lo que queremos transmitir es que por el cariño que tenemos a esa persona nos gustaría que no sufriera. Personalmente creo que estas 3 afirmaciones son las que menos sirven y las que más daño hace. Porque el mensaje con el que se quedan sería parecido a “estoy sufriendo por cosas por las que no debería estar sufriendo”. Qué pasaría si nos respondieran con frases como: “Gracias, no había pensado en no estar triste. Lo tendré en cuenta el próximo día”, o, “No sé por qué lo dices si me encanta preocuparme por todo”.

Por último, aunque no menos importante, podemos ofrecer nuestro apoyo. En algunos casos podremos hacer algo de forma activa para ayudar a que otra persona se sienta mejor, como reducir la carga de tareas que tenga que hacer a lo largo del día, o dejar de hacer algo que le resulta molesto. Pero en otras ocasiones, habrá problemas que no dependerán de que nosotros dejemos de hacer o hagamos algo. Siempre es recomendable preguntar cómo podemos ayudar antes de hacer nada en concreto. Si no hay mucho que podamos hacer, simplemente dejar claro que pueden contar con nosotros para lo que necesiten.


Y no olvidéis recordarle a vuestras personas que son valiosas y son importantes para vosotros. En los buenos y en los malos momentos.