lunes, 8 de mayo de 2017

ADICCIÓN


¿Qué son las adicciones sin sustancia?

Estas adicciones también conocidas como adicciones comportamentales,  cada vez están más extendidas o por lo menos que tienen una mayor visibilidad en la actualidad.

Adicción a internet, al móvil, videojuegos, sexo, televisión, a las compras, a las líneas eróticas, al deporte, al juego, al trabajo,  o  a la comida, son algunas de ellas. Otras surgen de combinar dos de estos aspectos, por ejemplo la adicción a las compras por internet.
 
 

Estas conductas en un principio comunes y que todos llevamos a cabo con más o menos frecuencia en nuestra vida cotidiana, puede llegar a ser un problema cuando conlleva una pérdida de control, es decir, realizamos estas conductas sin capacidad de elegir cuando parar (¡ojo! Porque es importante saber cuando realmente tenemos la capacidad de parar o es una ilusión, el típico “yo controlo” o negación, que también suele estar presente en adicciones con sustancia).

Además de la pérdida de control, también se puede apreciar una dependencia psicológica hacia esta conducta, nuestros hábitos y pensamientos giran en torno a esta conducta, si no realizamos esta conducta no nos sentimos “bien”.

Otra característica de este tipo de adicciones, es seguir manteniendo la conducta a pesar de que las consecuencias son más negativas que positivas, entre ellas que dejamos de hacer actividades que antes realizábamos, se puede apreciar un mayor aislamiento social.

Estas conductas que se convierten en repetitivas, conllevan un proceso emocional confuso, ya que se pasa del placer a la culpa.

¿Por qué se han empezado a  considerar adicciones?

Porque además de compartir las características anteriores con las adicciones con sustancias (pérdida de control, dependencia, más consecuencias negativas), también como estas se suelen utilizar para afrontar situaciones o emociones que nos resultan desagradables (tristeza, estrés, frustración, miedo…), aunque empiezan por que nos generan placer más adelante se mantienen por evitar la ansiedad que nos aportan tanto las situaciones conflictivas como el síndrome de abstinencia que provoca no realizar la conducta y tienden a generar tolerancia, es decir, cada vez necesitamos realizar más esta conducta para conseguir los mismos efectos.

¿Cómo podemos saber si tenemos una adicción sin sustancia?

Prueba a estar un tiempo (por ejemplo una semana o un mes) intentando controlar esta conducta, esto quiere decir, que la realicemos con una frecuencia, intensidad y que el tiempo o dinero invertido menor, y de forma planificada y controlada (ejemplo: voy a reducir la conducta a una vez a la semana, X día en X sitio durante X tiempo, no hace falta que sea seguido al milímetro, pero sí que se planifique en lo básico para que se aleje mucho de esta planificación se pueda considerar pérdida de control)

viernes, 5 de mayo de 2017

Operación bikini vs operación felicidad

Buenas tardes chic@s. Se está acercando el verano, y eso se nota. Se nota en la calle, se nota en la tele, se nota en todas partes. Empiezan a invadirnos anuncios para preparar la operación bikini: adelgazar, depilación, ropa, etc. Utilizar este tipo de servicios y productos más que una elección parece una obligación. Es raro encontrar a alguien que no realice algún tipo de ritual relacionado con “la operación bikini”. Pero, ¿lo hacemos por salud o por obligación?

La sociedad está fomentando y concienciando de la necesidad de llevar un estilo de vida saludable. Tener una alimentación sana, practicar habitualmente ejercicio físico, respetar las horas de sueño y descanso, y, en definitiva, adquirir una serie de habilidades y rutinas que nos permitan llevar un estilo de vida lo más saludable posible. Pero, ¿hasta qué punto la obsesión por tener una determinada silueta para un momento del año concreto es sano? No os resultará raro que crea que este tipo de dietas milagros, tés adelgazantes, batidos sustitutivos, atracones de ejercicios, etc. no me parecen la opción más sana.

Cuando uno toma la decisión de llevar un estilo de vida más saludable lo hace por voluntad propia, porque cree que es la mejor opción. No lo hace por cumplir las expectativas de los demás, por lo que piense la gente cuando los vean en la playa o en la piscina o en las fotos de sus redes sociales. Si llevas un estilo de vida saludable te sentirás más satisfecho porque estarás cumpliendo un objetivo que para ti es importante y estarás cumpliendo tus expectativas. Además, la práctica de ejercicio te hará sentir más fuerte y más sano. Cuando nos sentimos más sanos también sentimos que tenemos mejor aspecto.

Por lo tanto, no tienes que cumplir los estereotipos ni las expectativas de nadie para sentirte bien. Ponte tus propios objetivos, cúmplelos, y disfruta de todos los buenos momentos que te puede dar esta época del año tan agradable.

Que no te engañen el cerebro. Hacer una operación bikini no te hará más feliz.





lunes, 1 de mayo de 2017

Caperucita roja

Algunas áreas que se trabajan en terapia son: autoestima, empatía, cambiar el punto de vista, distinguir los hechos objetivos de las interpretaciones subjetivas, la importancia de escuchar a los demás para comprenderles...
Para ello, por lo menos en mi caso, en muchas ocasiones utilizo este cuento. La historia de caperucita roja contado desde el punto de vista de "EL MALO", es decir, del LOBO.
Puede que al leerlo comprendamos un poco mejor que cada uno actuamos por y para nosotros mismos, por aumentar los aspectos positivos en nuestra vida y evitar o rechazar aquellos que nos generan malestar. Todos nos protegemos, y de ahí, los mecanismos de defensa.
 
 
¿Qué pasaría si en lugar de escuchar la versión de caperucita roja le preguntáramos al lobo?
 
El bosque era mi hogar. Yo vivía ahí y me preocupaba por él, trataba de tenerlo cuidado y limpio.
Un día soleado mientras estaba limpiando basura que acampantes habían dejado, escuché pasos. Me escondí detrás del árbol y vi a una pequeña niña viniendo por el camino, trayendo una canasta
Sospeché de la pequeña niña a primera vista porque ella vestía muy lujosamente, toda de rojo y su cabeza estaba cubierta para que nadie supiese quién era. Naturalmente me detuve a observarla y le pregunté quién era, de dónde venía y todo eso. Ella me contó un cuento acerca de ir a la casa de su abuela, con la canasta del almuerzo. Parecía básicamente una persona honesta, pero ella estaba en MI bosque y con una apariencia sospechosa con ese extraño gorro encima; entonces decidí enseñarle cuán peligroso era atravesar el bosque vestida tan lujosamente. La dejé seguir su camino pero corrí rápido a la casa de la abuela. Cuando ví a la agradable señora le expliqué mi problema y ella acordó conmigo en que su nieta necesitaba aprender una lección. La señora anciana acordó quedarse afuera, en la sombra, hasta que yo la llamase, en realidad se quedó debajo de la cama. Cuando caperucita llegó yo la invité al dormitorio, pues yo estaba en la cama vestido como una abuela.

La chica entró con sus mejillas rosadas y dijo algo desagradable acerca de mis orejas. Yo había sido insultado antes y tratando de poner lo mejor de mi, sugerí que las orejas grandes servían para escucharla mejor; mi intención era decirle que yo quería escucharla y prestarle mucha atención a lo que estaba diciendo, pero ella dijo otra frase insultante acerca de mis ojos saltones. Ahora uds. pueden llegar a entender cómo me estaba sintiendo acerca de esa chica que parecía tan agradable pero que en realidad era una persona tan desagradable. Sin embargo, seguí con mi política de poner la otra mejilla, entonces le dije que los grandes ojos me servían para poder verla mejor a ella. Su siguiente insulto realmente me dolió. Yo siempre tuve problemas de tener grandes dientes y esta pequeña niña me insultó acerca de ellos. Yo sé que debí haberme controlado más pero bajé de la cama y le dije que mis dientes me ayudarían a comerla mejor.

Ahora, déjenme explicarles, ningún lobo podría comer nunca a una pequeña niña, todos sabemos esto, pero la Caperucita loca comenzó a correr alrededor de la casa gritando. Yo corría detrás de ella, tratando de calmarla, me había sacado la ropa de la abuela, pero esto lo único que hizo fue empeorar aún más la situación: se abrió la puerta y un enorme leñador estaba ahí con su hacha, mirándome, fue claro para mí ver que yo estaba en problemas y me fui por una ventana que había detrás de mí. Quisiera decirles que este fue el final pero la abuela nunca va a contar mi lado de la historia. Al poco tiempo se empezó a decir que yo era impulsivo y todos comenzaron a evitarme. No sé más acerca de la pequeña niña con su linda Caperucita Roja, pero yo, nunca más volví a ser feliz.
 
Como conclusión me gustaría acabar con una frase, o mejor un dicho.
"NI LOS BUENOS SON TAN BUENOS NI LOS MALOS TAN MALOS"
 
Todos hacemos cosas "buenas" y "malas" (entrecomillado porque de cada uno entiende por bueno o malo unas conductas o actitudes) por lo tanto es difícil calificar entre buenos y malos, no es tan sencillo como en las películas de héroes o villanos, o por lo menos tal y como nos las plantean.
Las personas que disfrutan simplemente por el dolor de los demás son los conocidos como "antisociales" o "psicópatas", el resto de las personas cuando hacemos daño a los demás muchas veces es por protegernos a nosotros mismos, y a veces incluso lo hacemos de forma automática e inconsciente, pro ejemplo: cuando descalificamos o insultamos en discusiones, lo hacemos porque nos sentimos atacados y necesitamos defendernos.

viernes, 28 de abril de 2017

¿Qué nos impulsa a viajar?

La motivación es uno de los componentes más importantes que explican el comportamiento humano, como ya hemos comentado en entradas anteriores.

En el año 2015 se estimó que los residentes en España realizaron 37,7 millones de viajes en el cuarto trimestre. El 45,7% son visitas a familiares o amigos, el 37,4% viajes de ocio y el 10,3% por motivos profesionales. Un 91,5% de los viajes tienen como destino principal el territorio nacional y un 8,5% el extranjero. Por último, Atendiendo al motivo principal del viaje, el 45,7% son visitas a familiares o amigos, el 37,4% por motivo de ocio, recreo y vacaciones, el 10,3% viajes de negocios y otros motivos profesionales y el 6,6% por otros motivos.

Como podemos ver, visitar a familiar, congresos y asuntos de negocios, ir de compras, relajarse, descanso y tiempo libre pueden ser algunos de los motivos que nos lleven a viajar.

Pero, ¿qué nos impulsa a viajar?

Un viaje puede tener como propósito la huida del mundo cotidiano. Estaría originado por la necesidad de escapar del propio tiempo y del propio ambiente, desviarse con respecto a lo cotidiano. En el afán hacia lo nuevo reside el atractivo del viaje.

Otro motivo puede residir en el consumo ostentoso de experiencias. La necesidad del viaje podría definirse como comportamiento o una actitud que responde a determinadas expectativas de reconocimiento social. La intención del viaje sería pertenecer a un grupo de referencia o desligarse totalmente de él. Este motivo explica los destinos turísticos que se ponen de moda y cómo la gran mayoría de personas que de identifican con un grupo sienten la necesidad de realizar un viaje a ese destino.

El ímpetu por descubrir. En este caso viajar respondería a una necesidad elemental de la persona.
Viajar como forma de regeneración física y psicológica. En este caso el viaje consistiría en realizar una búsqueda de estimulación, relajación y desafíos. También existiría un deseo de distancia con respecto al entorno cotidiano o incluso con respecto a uno mismo. Se experimentarían otros modos de vida durante las vacaciones.

El viaje como peregrinación. El examinar y aprender durante el viaje se compara con la experiencia de la peregrinación Cada persona puede creer que hay determinados lugares que “deben” ser visitados durante su vida.


Una vez expuestos los principales motivos que nos llevan a viajar, ¿podrías identificar por qué viajas tú?


lunes, 24 de abril de 2017

Cuentame: Corazón de cebolla


Buenos días a todos! Hoy nos gustaría compartir con vosotros un cuento que nos hace reflexionar sobre nuestro interior y como acabamos protegiéndonos de lo que puede hacernos daño.

Había una vez un huerto lleno de hortalizas, árboles frutales y toda clase de plantas. Como todos los huertos, tenía mucha frescura y agrado. Por eso daba gusto sentarse a la sombra de cualquier árbol a contemplar todo aquel verdor y a escuchar el canto de los pájaros.

Pero de pronto, un buen día empezaron a nacer unas cebollas especiales. Cada una tenía un color diferente: rojo, amarillo, naranja, morado... El caso es que los colores eran irisados, deslumbradores, centelleantes, como el color de una sonrisa o el color de un bonito recuerdo.

Después de sesudas investigaciones sobre la causa de aquel misterioso resplandor, resultó que cada cebolla tenía dentro, en el mismo corazón, porque también las cebollas tienen su propio corazón, un piedra preciosa. Esta tenía un topacio, la otra una aguamarina, aquella un lapislázuli, la de más allá una esmeralda ... ¡Una verdadera maravilla!


Pero, por una incomprensible razón, se empezó a decir que aquello era peligroso, intolerante, inadecuado y hasta vergonzoso. Total, que las bellísimas cebollas tuvieron que empezar a esconder su piedra preciosa e íntima con capas y más capas, cada vez más oscuras y feas, para disimular cómo eran por dentro. Hasta que empezaron a convertirse en unas cebollas de lo más vulgar.

Pasó entonces por allí un sabio, que gustaba sentarse a la sombra del huerto y sabía tanto que entendía el lenguaje de las cebollas, y empezó a preguntarles una por una:

- "¿Por qué no eres como eres por dentro?"

Y ellas le iban respondiendo:

- "Me obligaron a ser así... me fueron poniendo capas... incluso yo me puse algunas para que no me dijeran nada."

Algunas cebollas tenían hasta diez capas, y ya ni se acordaban de por qué se pusieron las primeras capas. Y al final el sabio se echó a llorar. Y cuando la gente lo vio llorando, pensó que llorar ante las cebollas era propio de personas muy inteligentes. Por eso todo el mundo sigue llorando cuando una cebolla nos abre su corazón. Y así será hasta el fin del mundo.

(Cuento que hemos conocido por http://cuentosqueyocuento.blogspot.com.es/ y el libro llamado "Guía para la intervención emocional breve" de la Dra. María José Pubill)

viernes, 21 de abril de 2017

La loca de los gatos



Cada vez son más las personas que deciden poner un animal doméstico en sus vidas. Si tú eres una de esas personas es probable que tu móvil esté lleno de fotos de tu animalito, que vayas hasta arriba de pelos a todas partes, que en tu coche haya juguetitos de perro, o que alguna vez te hayas comido alguna galleta por error o por probar a qué saben. Lo cierto es, a pesar de que muchas personas piensen que “solo te quieren porque les das comida” existen numerosos estudios alrededor de esta cuestión. Y podemos decir con seguridad es que los animales de compañía generan un bienestar en la vida de aquellos que los rodean.

¿Qué beneficios aporta un animal de compañía?

Se ha aceptado la inclusión de animales como elementos terapéuticos. La Terapia Asistida con Animales hace referencia a “los métodos que incluyen a los animales en la prevención y el tratamiento de las patologías humanas, tanto físicas como psíquicas” (Vallejo, 2006). También se define como “la introducción de un animal dentro del entorno inmediato de un individuo o grupo, o como un intermediario de interacción con un propósito terapéutico” (Velde, Cripriani y Fisher, 2005). La terapia asistida con animales incluye equinoterapia, la delfinoterapia y la terapia promovida por perros de servicio, de asistencia y de guía. Se han utilizado con éxito programas para: pacientes con SIDA, enfermedad de Alzheimer, enfermedades coronarias, autismo y otros trastornos psicológicos; además de incluirse en centros para la tercera edad, prisiones y hospitales.

Tener mascota constituye es un factor protector para las enfermedades cardiovasculares ya que puede modificar varios factores de riesgo: disminuyendo la presión arterial, reduciendo la frecuencia cardíaca, la ansiedad y el estrés por soledad además de liberar endorfinas al acariciar a las mascotas

Los dueños de perros tienen una mayor actividad física en comparación con aquellos que no los tienen, y como consecuencia tienen en general una mejor salud.

Estudios recientes han concluido que tener un perro o gato como mascota durante los primeros años de vida es un factor protector contra enfermedades alérgicas como asma, atopia o rinitis.

Las mascotas ayudan a disminuir las alteraciones psicológicas. Reducen la sensación de soledad e incrementan el sentimiento de intimidad, ayudando así a incrementar el autocuidado en el caso de personas enfermas. Además, en estados de depresión, estrés, duelo y aislamiento social, las mascotas se convierten en un acompañamiento incondicional, aumentando la autoestima y el sentido de responsabilidad. Y Promueve la interacción entre personas desconocidas.

En definitiva, los acerca a nuestra mejor versión.

Y para finalizar os dejamos este precioso texto que resume todo lo que os acabamos de contar:

Sólo un perro

De vez en cuando la gente me dice “relájate, es sólo un perro” o “es un montón de dinero sólo por un perro”. Ellos no comprenden la distancia recorrida, el tiempo invertido o los costos incurridos por “sólo un perro”. Algunos de mis momentos de mayor orgullo han ocurrido con “sólo un perro”. Muchas horas han pasado siendo mi única compañía “sólo un perro”, pero ni por un sólo instante me sentí despreciado. Algunos de mis momentos más tristes han sido por “sólo un perro”, y en esos días grises, el suave toque de “sólo un perro” me dio el confort y la razón para superar el día.
Si tú también piensas “es sólo un perro”, entonces probablemente entenderás frases como “sólo un amigo”, “sólo un amanecer” o “sólo una promesa”. “Sólo un perro” trae a mi vida la esencia misma de la amistad, la confianza y la alegría pura y desenfrenada. “Sólo un perro” saca a relucir la compasión y paciencia que hacen de mí una mejor persona.
Por “sólo un perro” me levantaré temprano, haré largas caminatas y miraré con ansias el futuro. Así que para mí y para gente como yo, no es “sólo un perro”, sino una encarnación de todas las esperanzas y los sueños del futuro, los recuerdos del pasado, y la absoluta alegría del momento. “Sólo un perro” saca lo bueno en mí y desvía mis pensamientos lejos de mí mismo y de las preocupaciones diarias.
Espero que algún día puedan entender que no es “sólo un perro”, sino aquello que me da humanidad y evita que yo sea “sólo un humano”. Así que la próxima vez que escuches la frase “sólo un perro”, simplemente sonríe porque ellos “simplemente no comprenden”.
Richard A. Biby