¿Juzgamos? ¿Sí? ¿no? ¿los demás lo hacen? ¿y yo?
O quizás la pregunta sea ¿por qué juzgamos?
Nuestro cerebro es un órgano muy complejo, pero buscando
simplificar su funcionamiento en este aspecto lo importante es comprender que
el cerebro funciona muchas veces por asociación, es decir, la información que
llega a él es comparada con la información que ya ha recibido en el pasado. Por
ejemplo, si tengo un examen hoy mi cerebro recibe la palabra “examen” y la
compara con la información que he recibido sobre este concepto (“examen”), si
anteriormente nos han generado malestar los exámenes es probable que este
también nos genere malestar. Otro ejemplo sería si me han contado o he conocido
a algún Madrileño que es chulo (por tirar de estereotipos sociales), es
probable que aunque sea de forma sutil, esta asociación nos influya en el
siguiente Madrileño con el que nos crucemos.
¿Por qué ocurre esto?
Nuestro cerebro invierte gran energía en aquello que es
novedoso porque no lo conoce previamente, esta cantidad de energía no la
podemos utilizar para todos aquellos estímulos que nos llegan durante todo el
día ya que se nos gastaría a los pocos minutos. Por ello evolutivamente, y para
ahorrar esta energía para aspectos novedosos o para necesidades básicas, el
cerebro asocia rápidamente este nuevo estímulo con alguno similar que ya
hayamos analizado y así nos formamos una idea en función de este proceso muchas
veces inconsciente y del que ni nos damos cuenta de que ocurre.
Por lo tanto, todos “juzgamos” de vez en cuando, nos
formamos ideas sobre aspectos de los que no tenemos toda la información. Una
variable a tener en cuenta es, la importancia que le damos a nuestras ideas y
si realmente pensamos que son verdades absolutas.
Todo esto así escrito puede sonar muy general, es
simplemente una reflexión sobre algo que ocurre diariamente y muchas veces ni
sabemos como se han originado estas ideas.
Para
acabar os propongo algo, ¿sabríais resolver este acertijo?
Un cliente muy extraño
entró en una relojería. Quería un reloj con unos símbolos raros en la esfera, y
cuyas manecillas se moviesen en sentido contrario. ¿Quién es?
¿Alguna idea? ¿Qué cosas se os ocurren? Solo con esta
información y si hemos ido un paso más allá del inicial “ni idea, probablemente
ya podemos crearnos una idea, ya sea “Es….” Como “que persona más rara” o
cualquier otro pensamiento sobre la posible persona que compra el reloj.
Este acertijo está sacado de un juego de cartas llamado
Mindmaze, por si os gusta resolver enigmas curiosos.
Solución: Es un peluquero. Sus
clientes y él acostumbran a mirar el reloj a través del espejo que tienen
delante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario