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viernes, 9 de junio de 2017

¿Cómo puedo cumplir mis objetivos?

Parece una tarea difícil cumplir los objetivos que nos ponemos. Un día me levanto decidido a cumplir todas las cosas que tengo que hacer. Al día siguiente más de lo mismo. Igual soy capaz de aguantar una semana. Y después, ¿qué? Lo abandono. Si te sientes identificado, muchas veces habrás oído que te falta voluntad. ¿Crees que te falta voluntad?

La voluntad, también conocida como motivación, es muy importante para conseguir un objetivo. Es la guía que nos indica el camino a seguir. Es muy difícil conseguir un objetivo sin motivación. Pero la motivación no es el único componente que determina el éxito o el fracaso de la consecución de nuestros objetivos. Hoy vamos a ver qué podemos hacer para evitar abandonar los objetivos que nos podemos.

Es verdad que un buen comienzo es tener ganas, interés o motivación. Hay que aprovechar que cuando empezamos un reto estamos muy motivados. Pero ¡ojo!, no te pases de motivado. Porque lo que conseguirás será agotarte. Aprovecha toda la energía que te da ese interés y utilízalo para conseguir tu reto.

Elabora un plan:

Definir bien mi objetivo. Por ejemplo, si uno de mis objetivos es tener un estilo de vida saludable es importante que defina muy bien qué significa eso para mí. Además, tener un estilo de vida saludable es un objetivo demasiado global y general y tengo que conseguir que sea más completo. Puede significar hacer ejercicio X días a la semana, mantener mi peso, respetar mi horario de sueño, etc. Los objetivos hay que analizarlos y estudiarlos convenientemente. ¿Es realista? ¿Tengo los medios para conseguirlo? ¿Qué necesito? ¿Cómo pienso conseguirlo? ¿Qué dificultades me voy a encontrar? ¿En cuánto tiempo pretendo conseguir mi objetivo?

Una vez que tenga mi objetivo bien definido, sabiendo que es realista, que tengo los medios para conseguirlo, empieza a elaborar el plan para ver cómo lo vas a conseguir. No te obsesiones con el resultado. Intenta ponerte objetivos diarios que puedas ir alcanzando para mantener tu motivación. Refuerza los pasos que vas dando hacia tu objetivo final.

No subestimes las dificultades. No nos gusta pensar en las dificultades que podemos irnos encontrando diariamente. Pero si tenemos en cuenta este factor podremos estar preparados cuando sucedan. No nos cogerán de improviso.


No basta con tener muchas ganas para lograr nuestros objetivos. Un buen plan bien elaborado es esencial para conseguir nuestros retos.


viernes, 10 de febrero de 2017

La suerte se trabaja

La semana pasada leí un artículo en el que un profesor colgó un examen de uno de sus alumnos en Facebook y la publicación se hizo viral. El alumno le escribió una fábula al profesor y le pidió perdón por no haber estudiado para el examen. Os dejamos el enlace aquí. Ya sabemos que habéis terminado los exámenes, pero como no queremos que a nadie le vuelva a pasar esto en junio, vamos a daros algunas breves pautas para ahorraros el drama. Si estás opositando, estas ideas también pueden venirte bien.
EMPEZAMOS

Vamos a tener en cuenta dos ideas: técnicas de estudio y planificación del tiempo.

Es importante que tengas tu propio método de estudio. Cuando estudiamos en grupo muchas veces nos dejamos llevar por nuestros compañeros y terminamos estudiando esquemas de resúmenes del primo del vecino de mi compañero que sacó muy buena nota en ese examen. Claro. Lo más probable es que el primo del vecino de tu compañero se hubiera leído el texto completo y eso le facilitaría mucho la comprensión y memorización de los contenidos. Así que te animamos a que elabores tu propio material. Para ello te sugerimos algunos pasos: 
  • Lectura comprensiva. 
  • Subrayado. 
  • Resúmenes. 
  • Esquemas.

Ya sé lo que estás pensando. Que eso es mucho trabajo. Que a ti con leértelo el día de antes te basta y te sobra. En realidad, es sólo mucho trabajo al principio. Una vez crees el hábito estarás ahorrando tiempo porque tus conocimientos estarán mucho más asentados y sólo tendrás que refrescarlos.
Y recuerda, si no sabes explicarlo con tus propias palabras, es que no tienes ni idea.

Una vez elaborado nuestro material, la mejor manera de reducir el estrés y los agobios en época de exámenes es una buena planificación. Para evitar el “atracón” de información, los excesos de cafeína y las noches sin dormir lo mejor es que cojas tu agenda y te organices teniendo en cuenta el tiempo real disponible que tienes. “Yo eso me lo estudio en una hora”. ¿Estás seguro? La mayoría de veces que fallamos en los exámenes no es por una falta de capacidad sino de organización. “Como no me da tiempo a mirármelo todo me estudio lo que creo que va a entrar”. Y aquí empieza la quiniela. Organizarnos puede ser una tarea sencilla si sabemos bien cómo:
  •     Establecer objetivos: tiempo que necesito para estudiar vs tiempo del que dispongo. Daos un tiempo razonable para cada objetivo que os pongáis, ni muy poco tiempo ni mucho, e intentad cumplid vuestros objetivos y horarios.
  •      Pausas: no vamos a ser nosotras las que digamos cómo y cuánto debéis parar. Lo importante es descansar sin perder el ritmo de estudio. Hay quien prefiere descansar antes de empezar o después o hacer parones cada X tiempo. Respetad vuestro biorritmo.


Y no lo olvidéis: ¡vosotros podéis!




Si os resulta útil iremos ampliando esta información en próximas entradas. Estad atentos.